Ne pas être né, sortir de la roue des naissances, pas de bouche pour têter, pas d'anus pour chier... Anti-oedipe
Una de las ideas más interesantes que he leído, es aquella que dice que el ser es múltiple, lo que vemos es solamente una cara de la multiplicidad que componen las situaciones. El ser no puede ser una cosa, algo determinado y puesto ahí, evidente. Es siempre, un posicionamiento en el mundo. Una muestra más de la visión que de lo visto, que refleja el ocultamiento de una pluralidad de fuerzas, es siempre una máscara desde la cual se muestra la realidad.
Es extraño sin duda no habitar ya la tierra, dejar de practicar unas costumbres apenas aprendidas, no poder darles la significación de un porvenir humano ni a las rosas ni a las otras cosas, que eran de suyo una promesa; lo que uno era en unas manos infinitamente angustiadas, no serlo ya e incluso el propio nombre dejarlo abandonado como un juguete roto. Extraño no seguir deseando los deseos. Extraño ver todo aquello que se relacionaba Flotando suelto en el espacio. Y estar muerto es un trabajo penoso, ese recobrarse plenamente, hasta llegar a sentir poco a poco la eternidad.- Pero los vivos, todos caen en el error de distinguir con demasiada fuerza. Los ángeles (se dice) a menudo no saben si se mueven entre los vivos o los muertos. El eterno fluir arrastra consigo todas las edades, a través de ambos reinos, Y en los dos, acallándolas, su rumor las domina. A fin de cuentas ya no nos necesitan los prematuramente arrebatados, uno va perdiendo suavemente el hábito de lo terrenal, como el niño que ya no muestra apego por el pecho materno. Pero nosotros, que necesitamos de tan grandes misterios, para quienes, a menudo, brota de la tristeza un progreso feliz, ¿podríamos ser sin ellos? No en vano la leyenda nos dice como antaño, en el llanto por Linos la música primera osó penetrar la pétrea rigidez; Entonces en el espacio aterrorizado que un adolescente casi divino abandonó de pronto para siempre, el vacío se llenó de aquella vibración que ahora nos arrebata, nos consuela y ayuda.
Rilke