Ne pas être né, sortir de la roue des naissances, pas de bouche pour têter, pas d'anus pour chier... Anti-oedipe
"cuando comprendí la idea central de que la filosofía no es una empresa megalomaníaca -ya sabes, "hay que comprender la estructura básica del mundo"-, que la filosofía no consiste en eso. O en términos más heideggerianos: aunque siempre hay una pregunta básica sobre la estructura del mundo, la noción del mundo no es simplemente el universo o todo lo que existe. Por el contrario, el "mundo" es una categoría histórica entre otras, y comprender lo que es el mundo, en términos trascendentales, comprender cierta estructura
a priori y preexistente, por lo menos históricamente, que determina cómo entendemos el modo en que el mundo se nos revela. Éste es para mi el giro crucial.
Cuando comprendí que esto no tiene nada que ver con la megalomanía, en el sentido del típico contraataque de los científicos ingenuos que dicen: "Nosotros tratamos con hechos duros, con hipótesis racionales, pero vosotros los filósofos estáis simplemente soñando acerca de la estructura de todo", entonces me di cuenta que la filosofía es en cierta medida más crítica, incluso más cauta, que la ciencia. La filosofía se hace preguntas todavía más elementales. Por ejemplo, cuando un científico trata de una cuestión específica, la pregunta de la filosofía no es "¿en qué consiste la estructura del todo?" sino "¿cuáles son los conceptos que tiene que presuponer el científico para formular la pregunta?". Es simplemente preguntarse por lo que ya está ahí: por las presuposiciones conceptuales y de otro tipo que tienen que estar ahí de antemano para decir lo que estás diciendo, para comprender lo que comprendes, para saber que estás haciéndo lo que estás haciéndo".
Slavoj Zizek, "Arriegar lo imposible. Conversaciones con Glyn Daly"
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